jueves, 2 de diciembre de 2010

Últimos días para compartir las obsesiones de Fellini


Entramos en la recta final para disfrutar con la exposición “El circo de las ilusiones”, un recorrido por la vida y la obra del maestro Federico Fellini, legítimo autor del nombre de la librería. Coincidiendo con los 50 años de “La dolce vita”, la película que puso su nombre en el mapa cinematográfico internacional, Caixaforum ha traído a Madrid una nutritiva muestra que entra en las últimas semanas de su exhibición, hasta el 26 de diciembre.

Organizada y realizada en colaboración con la NBC Photographie de París, la primera parada de la cita española con el maestro fue Barcelona, y tuvo un éxito extraordinario. Formada por 400 piezas multidisciplinares, abarca desde las primeras caricaturas realizadas a su llegada a Roma hasta los dibujos en los que avanzaba sus ideas para las películas, y por supuesto fotogramas, anuncios publicitarios, e imágenes de rodaje o de los singulares castings que realizaba. Estructurada de forma temática en torno a sus obsesiones, etapas creativas, influencias, amigos y enemigos, la muestra incluye proyecciones de sus títulos más relevantes.

Precisamente es su faceta como dibujante, oculta hoy por su genio como cineasta, lo que más profundamente articula esta propuesta. Natural de Rimini , Federico Fellini se aficionó a contar historias en imágenes leyendo cómics de humor estadounidenses, que según confesión propia modelaron su gusto por lo grotesco y la fantasía. Nacido en 1920, llegó a la capital italiana en 1942 y encontró trabajo como dibujante publicitario para una compañía cinematográfica, ocupación que conciliaba con la escritura de guiones para humoristas y algunas colaboraciones editoriales. Su debut como director, junto a Alberto Lattuada, fue “Luces de variedades” (Luci del vaietá, 1950). Este título marcó el inicio de una filmografía llena -precisamente- de luces y sombras por su carácter independiente y su capacidad visionaria, cuyo esplendor se alimentó de cintas como “La strada” (1954), “La dolce vita” (1960), “Las noches de Cabiria” (Le notti di Cabiria, 1957), “Ocho y medio” (Otto e mezzo, 1963) o “Amarcord” (1973), y cuyo declive popular coincide con lo que para él fueron sus filmes más personales: “Y la nave va” (E la nave va, 1983) o “Entrevista” (Intervista, 1987).

Compartir un día con su incendiario talento y su legado puede ser una excelente opción para combatir los rigores invernales, en la sala de Caxaforum de Madrid (Paseo del Prado, 36). Además el centro organiza un taller familiar de arte contemporáneo, “El sueño de Fellini”, durante el cual niños y adultos puede reinventar los personajes de sus películas en entornos y situaciones sorprendentes. Los talleres finalizan el 19 de diciembre.

Más información: http://obrasocial.lacaixa.es/nuestroscentros/caixaforummadrid/federicofellini_es.html http://www.ochoymedio.com

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