jueves, 9 de diciembre de 2010

El mundo derrotado de David Simon

Estas líneas se han escrito con los dedos sucios. Quizá sólo sea la impresión que dejan las páginas de “Homicidio” y el visionado de la última entrega de “The Wire”, y no la realidad. David Simon tiene el poder de descubrir la mugre en todos y cada uno de los rincones del mundo que habitamos, en cada pliegue de nuestro propio cuerpo. Periodista, escritor, guionista y productor de televisión, Simon es un cocinero estrella de la narrativa transmedia: sabe desarrollar sus ideas en cada medio aportando significado a cada propuesta y cambio de soporte. Eso sí, su argumento es fundamentalmente el mismo: la desesperanza, la derrota. Y se mantiene en sus colaboraciones periodísticas recientes, como el polémico artículo “Construyan el muro”, en el que describe con precisión el lado oscuro de la profesión periodística contemporánea.

La recién llegada editorial Principal de los libros ha publicado la que fue su primera novela, “Homicidio”, que vió la luz en 1988 cuando David Simon era un ingenuo reportero del Baltimore Sun a la caza de una buena historia en el Departamento de Homicidios de la policiía de la ciudad. Aunque esa semilla se ha diversificado en cosechas fértiles y variadas, “Homicidio” fue el catalizador de un punto de vista absolutamente nuevo y diferente en la narrativa de sucesos, y posteriormente en la ficción televisiva. En “Homicidio” hay sangre, sí; violencia, por supuesto, drogas, de todos los colores; criminales, de todos los estamentos sociales y económicos. No en vano surgió alimentada por una de las peores estadísticas de homicidios vivida por Baltimore. Pero lo que destaca en ese escenario casi apocalíptico es la culpabilidad compartida. Los responables de esos datos terribles son los traficantes y también los políticos corruptos, los especuladores inmobiliarios, los bancos inoperantes, los policías desmotivados, los educadores maniatados, los padres egoístas, los periodistas ambiciosos, los empresarios sin escrúpulos, los jueces comprados. El crimen salpica a todos, y la tarea de prevenirlo y resolverlo es un procedemiento que se nutre del caos. “Es así cómo funciona el mundo”, le dijo el escritor a su editor, “o cómo no funciona”.

“Homicidio” es el germen de “The Wire”, convertida en ficción catódica de culto en los cinco continentes. Principal de los libros publicará también en los próximos meses LA ESQUINA, narración transformada años atrás en la primera serie de Simon junto al ex-policía Ed Burns. En ambas, el lector/espectador necesitado de una estructura clásica que culmina con un fogonazo narrativo se sentirá decepcionado, como en la vida misma. Si algo caracteriza a las historias de Simon es su falta de resolución, su anticlímax. Lo explican muy bien los autores reunidos en “The Wire. 10 dosis de la mejor serie de la tv”, editado por Errata Naturae. Con una introducción del inventor de la serie, un relato inédito del escritor George Pelecanos (uno de los guionistas) y ocho suculentos textos de especialistas españoles y extranjeros como Nick Hornby o Rodrigo Fresán, el volumen destripa no sólo las claves de su creación sino también su falta de eco en los pasillos de Hollywood y su éxito incondicional entre un público devoto que nunca ha llegado a multitudinario.

“The Wire”, producida por HBO y cuya última temporada acaba de publicarse en DVD en nuestro país, es una de esas propuestas artísticas que llegan hasta nosotros porque sus creadores hacen un acto de fé total, y no se dejan tumbar por la incompetencia de la crítica, la contraprogramación de las cadenas, la muerte repentina de los directores de equipo, el miedo de los anunciantes, los intereses políticos y la guerra económica sostenida en la que amanecemos a diario. Se ha convertido en objeto de estudio en numerosas universidades de todo el mundo, y sus fans crecen exponencialmente por minuto. El escritor y guionista de la serie Richard Price -cuya interesante novela “La vida fácil” se editó a comienzos de este año en el mercado español- señala en el prólogo de “Homicidio” algo que también se puede aplicar a la totalidad de la obra de Simon, incluida “The Wire”: "Revela, con no poca ironía, cómo las tácticas de supervivencia en las calles son un reflejo de las tácticas de supervivencia en el ayuntamiento y cómo todos los implicados en la guerra de la droga viven y mueren por los números: kilos, onzas, gramos, píldoras y beneficios para los de un bando; delitos, arrestos, porcentaje de casos resueltos y recortes presupuestarios para los del otro. Es un examen desde el punto de vista de la realpolitik de un municipio inmerso en unos disturbios a cámara lenta". Es el falso reality show de un mundo derrotado cuyas tripas estamos viendo en Wikileaks, se podría añadir.

Más información: www.ochoymedio.com