Este año estamos de celebración. Se cumplen 25 años del estreno de Tasio (1984) de Montxo Armendáriz. La vida del minero Tasio Ochoa en su ambiente diario contada junto con testimonios reales es una de las realizaciones más celebradas de su director. La película marcado carácter documental engrosa la lista de uno de los géneros más característicos del cine español.
El cine rural es un referente dentro de nuestra cultura. Son muchos los cineastas que han dirigido sus miradas hacia la España más presente en gran parte del siglo XX. Sinceramente, la urbe es un invento más reciente de lo que nosotros creemos. Las grandes migraciones hacia las ciudades son prácticamente de los años 60 ó 70 y con ellas el abandono progresivo de los pequeños núcleos poblacionales. Además, desde esos años, han ido viviendo dándose la espalada mutuamente. Esta indiferencia se convierte en olvido si vemos muchos de los filmes de temática rural. El olvido de otra forma de vida con sus alegrías y miserias suele ser, cada vez con más frecuencia, la línea argumental de la mayoría de los cineastas que se lanzan a retratar este mundo. La emigración a la ciudad, el peligro de extinción de los pueblos, el constante abandono de sus modos de producción, la soledad, la incomunicación, la visión de un pasado olvidado, los horribles crímenes que se cometieron basados en el odio... son otros de los hilos conductores del género.
A modo de revisión podemos hablar del magnífico relato de Luis Buñuel en Las Hurdes, tierra sin pan (1932). La extrema pobreza por la que pasaba el campo y, en especial esta zona, es la excusa del genial director para acercarse al mundo rural.
Más adelante fue Luis García Berlanga quien narró la vida cotidiana de un pueblecito expectante ante la llegada de los americanos en Bienvenido Mr Marshall (1953).
Furtivos (1975) de José Luis Borau presenta una España atrasada en muchísimos aspectos, en un drama provincial en el que los acontecimientos llevan a sus personajes hacia el desastre.
La España negra con sus crímenes es contada con toda la crudeza por Pilar Miró en El crimen de Cuenca (1979). Historia basada en acontecimientos reales ocurridos a principios del siglo la polémica la acompañó pues es el único filme español prohibido durante la democracia, aunque finalmente logró estrenarse en 1981. También, como referente a la crónica negra de España, tenemos la interpretación de los crímenes de Puerto Hurraco en 1990 reconstruidos en El séptimo día de Carlos Saura (2004) con guión de Ray Loriga.
El dibujo cruel de la España rural de los años 60 llegó de la mano de Mario Camus con su espectacular Los Santos Inocentes (1984) con la que Alfredo Landa y Francisco Rabal ganaron el premio a la mejor interpretacón masculina en el Festival de Cannes.
Amanece que no es poco (1989) es un dulce locura de José Luis Cuerda de un pueblo que adora a Faulkner y merece estar en esta pequeña lista de películas sobre la temática rural.
Más recientemente se han presentado filmes como El silencio roto (2001) de Montxo Armendáriz o El cielo gira (2004) de Mercedes Álvarez, donde los propios vecinos de un pueblecito nos cuentan el vacío en el que viven debido a la emigración hacia la ciudad. También está Elogio de la distancia (2009) de Julio Llamazares y Felipe Vega en la que se nos muestra el relato de la vida de un pueblo de Lugo durante un año entero.
Esta es una pequeñísima muestra de un género que destaca en la historia de nuestro cine. Suele ser mimado por sus realizadores y por eso este pequeño homenaje desde esta humilde página.
Un saludo.
sábado, 21 de noviembre de 2009
martes, 3 de noviembre de 2009
LA PREGUNTA DE LOS 64 DÓLARES: "¿ES USTED O HA SIDO ALGUNA VEZ MIEMBRO DEL PARTIDO COMUNISTA?"
Hace unos diez años, 1999, un venerable anciano llamado Elia Kazan recibía un Oscar honorífico por su trayectoria cinematográfica. Lo que se suponía que era un motivo de celebración y reconocimiento a un grande de Hollywood, se convirtió en uno de los actos que más división crearón a lo largo de la historia de los Oscar. La razón era que un sector importante de Hollywood seguía viendo en el señor Kazan al delator que no dudó en dar nombres de compañeros de profesión ante el Comité de Actividades Antiamericanas (House Un-American Activities Committee, en inglés).
Gran parte de la opinión general considera que, los acontecimientos ligados a la investigación del Comité de actividades Antiamericanas , forman parte de uno de los capítulos más oscuros de la sociedad norteamericana del siglo XX. Su andadura vino fomentada por varios factores: Anticomunismo, inicio de la Guerra Fría, Guerra de Corea, desarrollo nuclear de ambas potencias. Una receta perfecta para buscar los fantasmas en el propio hogar.
El Comité surgió supuestamente para investigar el fascismo americano, pero a raíz de la entrada de congresistas más conservadores, orientó sus pasos hacia la búsqueda de la acción comunista en los Estados Unidos. La llegada de la Segunda Guerra Mundial relajó sus esfuerzos ya que hubo una alianza entre americanos y rusos en la lucha contra la Alemania nazi. Pero, terminada la guerra, sus actividades sufrieron un repunte y dirigieron sus miras hacia la meca del cine dada la importante presencia de la izquierda americana dentro de la comunidad fílmica.
Para ser justos con los acontecimientos hay que decir que el Comité siempre actuó tras investigaciones previas de un FBI capitaneado por J. Edgar Hoover, líder incuestinable en la lucha anticomunista. Por ello muchos investigadores consideran que los perseguidos eran o habían sido simpatizantes de la causa comunista. Lo que habría que analizar son los métodos usados por el FBI, y en muchos casos reutilizados por el Comité, basados en su mayoría en la denuncia anónima de terceras personas sobre otras. Y también es evaluable si el fin último del Comité, la limpieza ideológica, es o no reprochable.
La actividad del Comité se expandió a todos los ámbitos de la sociedad americana. Muchas personas perdieron su trabajo tras haber sido acusados de pertenencia o simpatía hacia el comunismo. Médicos, periodistas, trabajadores en general eran puestos en la picota e inmediatamente después se les hacía el vacío social. Pero esto resultaba poco espectacular y es ahí donde entra en juego la investigación en Hollywood. Que un nombre famoso fuera señalado con el dedo acusador era una publicidad excelente y generaba el impacto que se buscaba en el mensaje de repulsa que pretendía el Comité.
La fuerza de dicho Comité se basaba en las actuaciones judiciales que se venían dando por la época. Se había acusado al Partido Comunista americano de conspiración criminal para acabar con el gobierno de los Estados Unidos, las empresas violaban constantemente las libertades individuales de sus trabajadores al preguntarles por su condición política... Un largo etcétera de fallos constitucionales que dotarían de poder a la labor tanto del FBI como del Comité de Actividades Antiamericanas. Los empresarios, jueces y políticos de la época no querían salir en las portadas de los periódicos como protectores del comunismo americano, por ello acataron y cumplieron con las directrices de la paranoia nacional.
Los estudios de cine comenzaron a despedir a personas sospechosas. Pidieron a sus estrellas declaraciones en las que se asegurara que no tenían nada que ver con actividades comunistas. Si un nombre salía a la luz en las vistas del Comité, automáticamente esa persona era apartada de su trabajo. Lo que estaba claro era que los magnates de la industria cinematográfica no podían permitirse ser considerados blandos con la causa anticomunista y por ello decidieron atajar el problema de raíz como medio para salvar sus negocios.
Los primeros mártires, lo quisieran así o no, fueron los conocidos como los Diez de Hollywood. Diez personas, en su mayoría guionistas, fueron acusadas de desacato al Congreso en 1947 por negarse a contestar a las preguntas del Comité. Consideraban dichas preguntas como anticonstitucionales y por ello decidieron no responder. Fueron ellos los primeros desposeídos y apartados de la industria. Sus nombres formaron parte de la primera lista negra de Hollywood: John Howard Lawson, Dalton Trumbo, Albert Maltz, Alvah Bessie, Samuel Ornintz, Herbert Biberman, Ring Lardner Jr. y Lester Cole, Adrian Scott y Edward Dmytryk.
Pero no todo eran negativas al Comité. Había otro sector de Hollywood que deseaba colaborar con la causa, bien por salvar su empleo o bien por afinidad ideológica. Conocidos son los casos de Gary Cooper y Ronald Reagan.
McCarthy llegó a la escena a principios de los 50 y con él llegó la actividad más fiera del Comité.
Gracias a sus esfuerzos acojerse a la V Enmienda (el derecho a la no autoincriminación) para no responder a la cuestión con que titulamos este artículo era considerado como prueba de estar incriminado en actividades comunistas. Y es en este periodo donde aparece la acusación de Elia Kazan. Sus motivos tendría el genial director para delatar a compañeros suyos de pertenencia al Partido comunista americano, del que él mismo había sido miembro. El 10 de abril de 1952, en sesión pública, Kazan lanzó una serie de nombres de miembros o antiguos miembros del partido. Con dicha sesión su imagen se vería manchada durante mucho tiempo por una parte importante de sus compañeros de profesión. Kazan había sido del partido pero odiaba los métodos de dicho partido, por eso salió de él muchos años atrás. También se dice que los máximos directivos de la productora para la que trabajaba le habían obligado a declarar y denunciar a compañeros. Kazan sería considerado como el perfecto delator y muchos no olvidaron esa comparecencia.
La caza de Brujas en Hollywood es un tema apasionante que ha dado para escribir muchísimos libros e inspirar varias películas como Good Night and Good Luck (2005) de George Clooney, y gracias a la revisión de esa época se nos viene una pregunta a la mente...¿Puede volver a ocurrir algo parecido en un futuro? Nosotros esperamos que no.
Un saludo.
Gran parte de la opinión general considera que, los acontecimientos ligados a la investigación del Comité de actividades Antiamericanas , forman parte de uno de los capítulos más oscuros de la sociedad norteamericana del siglo XX. Su andadura vino fomentada por varios factores: Anticomunismo, inicio de la Guerra Fría, Guerra de Corea, desarrollo nuclear de ambas potencias. Una receta perfecta para buscar los fantasmas en el propio hogar.
El Comité surgió supuestamente para investigar el fascismo americano, pero a raíz de la entrada de congresistas más conservadores, orientó sus pasos hacia la búsqueda de la acción comunista en los Estados Unidos. La llegada de la Segunda Guerra Mundial relajó sus esfuerzos ya que hubo una alianza entre americanos y rusos en la lucha contra la Alemania nazi. Pero, terminada la guerra, sus actividades sufrieron un repunte y dirigieron sus miras hacia la meca del cine dada la importante presencia de la izquierda americana dentro de la comunidad fílmica.
Para ser justos con los acontecimientos hay que decir que el Comité siempre actuó tras investigaciones previas de un FBI capitaneado por J. Edgar Hoover, líder incuestinable en la lucha anticomunista. Por ello muchos investigadores consideran que los perseguidos eran o habían sido simpatizantes de la causa comunista. Lo que habría que analizar son los métodos usados por el FBI, y en muchos casos reutilizados por el Comité, basados en su mayoría en la denuncia anónima de terceras personas sobre otras. Y también es evaluable si el fin último del Comité, la limpieza ideológica, es o no reprochable.
La actividad del Comité se expandió a todos los ámbitos de la sociedad americana. Muchas personas perdieron su trabajo tras haber sido acusados de pertenencia o simpatía hacia el comunismo. Médicos, periodistas, trabajadores en general eran puestos en la picota e inmediatamente después se les hacía el vacío social. Pero esto resultaba poco espectacular y es ahí donde entra en juego la investigación en Hollywood. Que un nombre famoso fuera señalado con el dedo acusador era una publicidad excelente y generaba el impacto que se buscaba en el mensaje de repulsa que pretendía el Comité.
La fuerza de dicho Comité se basaba en las actuaciones judiciales que se venían dando por la época. Se había acusado al Partido Comunista americano de conspiración criminal para acabar con el gobierno de los Estados Unidos, las empresas violaban constantemente las libertades individuales de sus trabajadores al preguntarles por su condición política... Un largo etcétera de fallos constitucionales que dotarían de poder a la labor tanto del FBI como del Comité de Actividades Antiamericanas. Los empresarios, jueces y políticos de la época no querían salir en las portadas de los periódicos como protectores del comunismo americano, por ello acataron y cumplieron con las directrices de la paranoia nacional.
Los estudios de cine comenzaron a despedir a personas sospechosas. Pidieron a sus estrellas declaraciones en las que se asegurara que no tenían nada que ver con actividades comunistas. Si un nombre salía a la luz en las vistas del Comité, automáticamente esa persona era apartada de su trabajo. Lo que estaba claro era que los magnates de la industria cinematográfica no podían permitirse ser considerados blandos con la causa anticomunista y por ello decidieron atajar el problema de raíz como medio para salvar sus negocios.
Los primeros mártires, lo quisieran así o no, fueron los conocidos como los Diez de Hollywood. Diez personas, en su mayoría guionistas, fueron acusadas de desacato al Congreso en 1947 por negarse a contestar a las preguntas del Comité. Consideraban dichas preguntas como anticonstitucionales y por ello decidieron no responder. Fueron ellos los primeros desposeídos y apartados de la industria. Sus nombres formaron parte de la primera lista negra de Hollywood: John Howard Lawson, Dalton Trumbo, Albert Maltz, Alvah Bessie, Samuel Ornintz, Herbert Biberman, Ring Lardner Jr. y Lester Cole, Adrian Scott y Edward Dmytryk.
Pero no todo eran negativas al Comité. Había otro sector de Hollywood que deseaba colaborar con la causa, bien por salvar su empleo o bien por afinidad ideológica. Conocidos son los casos de Gary Cooper y Ronald Reagan.
McCarthy llegó a la escena a principios de los 50 y con él llegó la actividad más fiera del Comité.
Gracias a sus esfuerzos acojerse a la V Enmienda (el derecho a la no autoincriminación) para no responder a la cuestión con que titulamos este artículo era considerado como prueba de estar incriminado en actividades comunistas. Y es en este periodo donde aparece la acusación de Elia Kazan. Sus motivos tendría el genial director para delatar a compañeros suyos de pertenencia al Partido comunista americano, del que él mismo había sido miembro. El 10 de abril de 1952, en sesión pública, Kazan lanzó una serie de nombres de miembros o antiguos miembros del partido. Con dicha sesión su imagen se vería manchada durante mucho tiempo por una parte importante de sus compañeros de profesión. Kazan había sido del partido pero odiaba los métodos de dicho partido, por eso salió de él muchos años atrás. También se dice que los máximos directivos de la productora para la que trabajaba le habían obligado a declarar y denunciar a compañeros. Kazan sería considerado como el perfecto delator y muchos no olvidaron esa comparecencia.
La caza de Brujas en Hollywood es un tema apasionante que ha dado para escribir muchísimos libros e inspirar varias películas como Good Night and Good Luck (2005) de George Clooney, y gracias a la revisión de esa época se nos viene una pregunta a la mente...¿Puede volver a ocurrir algo parecido en un futuro? Nosotros esperamos que no.
Un saludo.
martes, 20 de octubre de 2009
20 años de la caída del muro de Berlín. El fin de la Guerra Fría.
La noche de 9 noviembre de 1989 el muro de Berlín comenzó a despedazarse. Con él también caía una forma distinta de ver el mundo. Evidentemente no fue un hecho aislado ya que tuvo sus antecedentes y sus consecuencias, pero lo que no se puede negar es que fue un acontecimiento cargado de simbolismo. Era el fin de la Guerra Fría.
La Perestroika, Mihail Gorbachov, la ruptura de Yugoslavia, el fin del Pacto de Varsovia, la caída de regimenes comunistas en la Europa del Este, etc... ponían la puntilla a casi cincuenta años de tensiones entre dos bandos bien diferenciados. Las tiranteces y las constantes amenazas entre los Estados Unidos y la antigua Unión Soviética fueron palpables para el resto del mundo. Era una guerra incruenta, sin presuntas bajas directas, y en la que los contrincantes se dedicaban a ser ejes de ejecución de estrategias políticas a lo largo y ancho del mundo.
Es aventurado hablar de un género cinematográfico que hable explícitamente de este enfrentamiento entre dos superpotencias. La realidad es que se habla del conflicto de manera sesgada, ya bien sea a través del cine bélico que nos sitúa en el territorio donde hubo enfrentamientos indirectos como Korea o Vietnam, o bien un cine de espías con luchas veladas entre los dos grupos, todo ello pasado bajo el filtro del terror ante una inminente guerra nuclear.
Como siempre Hollywood se implicó en la propaganda. Los inicios de la Guerra Fría fueron muy convulsos en el la Meca del cine. Fue un momento de purga masiva con "La caza de Brujas" del senador Joseph McCarthy entre 1950 y 1956. Los Estados Unidos habían puesto su punto de mira en un nuevo enemigo en el exterior, y por ello debían cortar de raíz cualquier indicio a su favor dentro del seno de su propio país. El Senador se dedicó a todos los ámbitos de la vida política, militar y cultural del país,por lo que era inevitable su paso por Hollywood. Guionistas, directores, actores, productores, todos pasaron por el filtro de McCarthy. Un tema apasionante del que ya hablaremos.
Continuando con la Guerra Fría una vez más, como ocurrió con la II Guerra Mundial, se echó mano del cine como medio para motivar e incitar a la lucha contra el enemigo de occidente. Curiosamente la maquinaria propagandística fue más prolífica durante los años 80, casi al final de la guerra, con un mensaje más directo y aterrador que lo anteriormente visto. Es en esa década cuando surgen productos como Red Dawn (1984) de John Milius, Invasion USA (1985) de Joseph Zito, Rambo III (1988) de Peter MacDonald, etc... No vamos a valorar su calidad pero nos sirven para ejemplificar el tipo de mensaje que se buscaba en esa época. Es el momento de Reagan y su guerra de las galaxias, del boom económico de los 80 en los Estados Unidos. Su visión del mundo se tornaba más radical y por ello se buscaba un mensaje explícito. Dicho mensaje era también una especie de aviso para las producciones fílmicas pesimistas que se habían levantado raíz del fracaso de Vietnam. Lo filmado anteriormente era subjetivo en el sentido de que tendríamos que hablar de las motivaciones personales del cineasta que lo ha ideado. Ya sea a favor de la causa o en contra, era difícil encontrar una balanza más inclinada hacia el lado del pensamiento americano como en los años 80.
Un caso interesante de cine a contracorriente lo constituye la película Seven days in may (1964) de John Frankenheimer, en la que se nos relata un supuesto golpe de Estado por los militares en los Estados Unidos de América tras la firma, por parte del gobierno americano, de un acuerdo de desarme nuclear total con los rusos. Un tema extremadamente delicado en aquella época.
Otros títulos que podemos consultar para contar este momento de la historia, con cierta visión crítica, son One, two, three (1961) de Billy Wilder, en la que se nos relata las aventuras y desventuras de un trabajador de la Coca Cola en el Berlin Oeste; Dr. Strangelove or: How I learned to stop worrying and love the bomb (1964) de Stanley Kubrick donde un general quiere a toda costa empezar el holocausto nuclear.
El miedo intrínseco al desastre nuclear fue uno de los motivos por los que ambos contendientes tuvieron el máximo de los cuidados antes de apretar el botón de lanzamiento.
Depués de la caída del telón de acero hemos tenido más cine dedicado a este acontecimiento como Thirteen days (2000) de Roger Donaldson para contanos un de los momentos más tensos, entre los dos contendientes, como fue la crisis de los misiles de Cuba.
A todo esto tenemos que añadir el cine motivado a raíz de los conflictos generados por las influencias de ambos países. La Guerra de Korea, Vietnam, Indochina, Afganistan, los espías, el muro de Berlín... todo fue llevado a la "gran pantalla" con más o menos fortuna.
La máquina de Hollywood relató todos estos acontecimientos, en la mayor parte de los casos desde un único punto de vista, para contarnos o adoctrinarnos sobre qué es lo que estaba pasando o había pasado en el mundo.
Este artículo se ha orientado hacia el eje americano dado que es el que más nos ha llegado. Bien es cierto que falta hablar de la visión de los cineastas europeos y rusos, pero es que ste tema da mucho y por ello hemos decidido avanzar en él acotándolo por ejes de influencia. Poco a poco iremos desarrollándolo.
Un saludo
La Perestroika, Mihail Gorbachov, la ruptura de Yugoslavia, el fin del Pacto de Varsovia, la caída de regimenes comunistas en la Europa del Este, etc... ponían la puntilla a casi cincuenta años de tensiones entre dos bandos bien diferenciados. Las tiranteces y las constantes amenazas entre los Estados Unidos y la antigua Unión Soviética fueron palpables para el resto del mundo. Era una guerra incruenta, sin presuntas bajas directas, y en la que los contrincantes se dedicaban a ser ejes de ejecución de estrategias políticas a lo largo y ancho del mundo.
Es aventurado hablar de un género cinematográfico que hable explícitamente de este enfrentamiento entre dos superpotencias. La realidad es que se habla del conflicto de manera sesgada, ya bien sea a través del cine bélico que nos sitúa en el territorio donde hubo enfrentamientos indirectos como Korea o Vietnam, o bien un cine de espías con luchas veladas entre los dos grupos, todo ello pasado bajo el filtro del terror ante una inminente guerra nuclear.
Como siempre Hollywood se implicó en la propaganda. Los inicios de la Guerra Fría fueron muy convulsos en el la Meca del cine. Fue un momento de purga masiva con "La caza de Brujas" del senador Joseph McCarthy entre 1950 y 1956. Los Estados Unidos habían puesto su punto de mira en un nuevo enemigo en el exterior, y por ello debían cortar de raíz cualquier indicio a su favor dentro del seno de su propio país. El Senador se dedicó a todos los ámbitos de la vida política, militar y cultural del país,por lo que era inevitable su paso por Hollywood. Guionistas, directores, actores, productores, todos pasaron por el filtro de McCarthy. Un tema apasionante del que ya hablaremos.
Continuando con la Guerra Fría una vez más, como ocurrió con la II Guerra Mundial, se echó mano del cine como medio para motivar e incitar a la lucha contra el enemigo de occidente. Curiosamente la maquinaria propagandística fue más prolífica durante los años 80, casi al final de la guerra, con un mensaje más directo y aterrador que lo anteriormente visto. Es en esa década cuando surgen productos como Red Dawn (1984) de John Milius, Invasion USA (1985) de Joseph Zito, Rambo III (1988) de Peter MacDonald, etc... No vamos a valorar su calidad pero nos sirven para ejemplificar el tipo de mensaje que se buscaba en esa época. Es el momento de Reagan y su guerra de las galaxias, del boom económico de los 80 en los Estados Unidos. Su visión del mundo se tornaba más radical y por ello se buscaba un mensaje explícito. Dicho mensaje era también una especie de aviso para las producciones fílmicas pesimistas que se habían levantado raíz del fracaso de Vietnam. Lo filmado anteriormente era subjetivo en el sentido de que tendríamos que hablar de las motivaciones personales del cineasta que lo ha ideado. Ya sea a favor de la causa o en contra, era difícil encontrar una balanza más inclinada hacia el lado del pensamiento americano como en los años 80.
Un caso interesante de cine a contracorriente lo constituye la película Seven days in may (1964) de John Frankenheimer, en la que se nos relata un supuesto golpe de Estado por los militares en los Estados Unidos de América tras la firma, por parte del gobierno americano, de un acuerdo de desarme nuclear total con los rusos. Un tema extremadamente delicado en aquella época.
Otros títulos que podemos consultar para contar este momento de la historia, con cierta visión crítica, son One, two, three (1961) de Billy Wilder, en la que se nos relata las aventuras y desventuras de un trabajador de la Coca Cola en el Berlin Oeste; Dr. Strangelove or: How I learned to stop worrying and love the bomb (1964) de Stanley Kubrick donde un general quiere a toda costa empezar el holocausto nuclear.
El miedo intrínseco al desastre nuclear fue uno de los motivos por los que ambos contendientes tuvieron el máximo de los cuidados antes de apretar el botón de lanzamiento.
Depués de la caída del telón de acero hemos tenido más cine dedicado a este acontecimiento como Thirteen days (2000) de Roger Donaldson para contanos un de los momentos más tensos, entre los dos contendientes, como fue la crisis de los misiles de Cuba.
A todo esto tenemos que añadir el cine motivado a raíz de los conflictos generados por las influencias de ambos países. La Guerra de Korea, Vietnam, Indochina, Afganistan, los espías, el muro de Berlín... todo fue llevado a la "gran pantalla" con más o menos fortuna.
La máquina de Hollywood relató todos estos acontecimientos, en la mayor parte de los casos desde un único punto de vista, para contarnos o adoctrinarnos sobre qué es lo que estaba pasando o había pasado en el mundo.
Este artículo se ha orientado hacia el eje americano dado que es el que más nos ha llegado. Bien es cierto que falta hablar de la visión de los cineastas europeos y rusos, pero es que ste tema da mucho y por ello hemos decidido avanzar en él acotándolo por ejes de influencia. Poco a poco iremos desarrollándolo.
Un saludo
martes, 6 de octubre de 2009
FESTIVAL DE SITGES Y CINE FANTÁSTICO ESPAÑOL
Todavía no hemos terminado de recoger la alfombra roja del Festival de San Sebastián y ya tenemos que volver a desplegarla para el Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges, y ya van 42 ediciones. El 1 de octubre comenzó una de las citas más importantes para los amantes de los géneros como el terror, la fantasía y la ciencia ficción.
Estamos de enhorabuena porque la inauguración del festival ha sido con una película española. Rec 2 ha hecho las delicias de los seguidores del género gracias a la mano de Jaume Balagueró y Paco Plaza. Y seguro que tiene mucho que decir Hierro de Gabe Ibáñez o Ingrid de Eduard Cortés.
La verdad es que tenemos una larga tradición en la fantasía, el terror o la ciencia ficción. En la mente de todos están presentes los nombre de Jesús Franco o Paul Naschy, verdaderos impulsores de este tipo de cine en nuestro país. Ellos son la cabeza visible de un cine todavía en pañales en aquella época, pero no nos podemos olvidar de otros nombres como Josep María Valls, Pastel de Sangre (1971); Alfonso Balcázar, La casa de las muertas vivientes (1972); Amando de Ossorio, Las garras de Lorelei (1973); Juan Piquer Simón, Mil gritos en la noche (1982). Evidentemente estos son sólo unos pocos nombres ya que la gesta en este terreno paracía no tener fin en los años 70 y 80 del siglo pasado. La fórmula no variaba mucho: Argumento sencillo y producción rápida. Todo se movía entre el Diablo, posesiones infernales, seres del abismo, vampiros, algún que otro psicópata todo ello pasado por cantidades industriales de sangre y de señoritas escasas de ropa. Pero la cuestión es que la fórmula funcionaba y muy bien.
Según han pasado los años la producción se ha relajado bastante pero se le ha intentado dotar de más calidad, ya sea a través de dinero invertido o argumentalmente. El terror más carnal ha ido dejando paso al terror más psicológico o a la fantasía más elaborada. Llegó 1995 y Alex de la Iglesía nos presentó El día de la Bestia y tras él llegaron otros con ideas distintas de entender estos géneros como Alejandro Amenábar con Abre los Ojos (1997); Jaume Balagueró con Los sin nombre (1999); Mateo Gil con Nadie conoce a nadie (1999).
Como culminación tenemos la creación de, la ya desaparecida, Fantastic Factory dirigida por Julio Fernández y Brian Yuzna. Fue un buen intento por crear una productora dedicada al cine de terror y ciencia ficción en España con colaboraciones del extranjero y gracias a ella tenemos productos como Darkness (2002) de Jaume Balagueró, Beyond Re-animator (2003) de Brian Yuzna y Bajo aguas tranquilas (2006).
Lo que queda claro es que el espíritu de esas películas de los 60, los 70 o los 80 ha perdurado en los nuevos realizadores. Todos sentimos cierta añoranza de esas producciones que contaban con más espíritu que medios. Gracias a ellos hemos ido creciendo y está claro que los resultados son inmejorables. Las producciones españolas han sabido asimilar los requisitos mínimos de estos géneros y además hemos dotado de originalidad a nuestros productos y están ofreciendo calidad al resto del planeta. Y eso es una gran noticia para todos.
Un saludo.
Estamos de enhorabuena porque la inauguración del festival ha sido con una película española. Rec 2 ha hecho las delicias de los seguidores del género gracias a la mano de Jaume Balagueró y Paco Plaza. Y seguro que tiene mucho que decir Hierro de Gabe Ibáñez o Ingrid de Eduard Cortés.
La verdad es que tenemos una larga tradición en la fantasía, el terror o la ciencia ficción. En la mente de todos están presentes los nombre de Jesús Franco o Paul Naschy, verdaderos impulsores de este tipo de cine en nuestro país. Ellos son la cabeza visible de un cine todavía en pañales en aquella época, pero no nos podemos olvidar de otros nombres como Josep María Valls, Pastel de Sangre (1971); Alfonso Balcázar, La casa de las muertas vivientes (1972); Amando de Ossorio, Las garras de Lorelei (1973); Juan Piquer Simón, Mil gritos en la noche (1982). Evidentemente estos son sólo unos pocos nombres ya que la gesta en este terreno paracía no tener fin en los años 70 y 80 del siglo pasado. La fórmula no variaba mucho: Argumento sencillo y producción rápida. Todo se movía entre el Diablo, posesiones infernales, seres del abismo, vampiros, algún que otro psicópata todo ello pasado por cantidades industriales de sangre y de señoritas escasas de ropa. Pero la cuestión es que la fórmula funcionaba y muy bien.
Según han pasado los años la producción se ha relajado bastante pero se le ha intentado dotar de más calidad, ya sea a través de dinero invertido o argumentalmente. El terror más carnal ha ido dejando paso al terror más psicológico o a la fantasía más elaborada. Llegó 1995 y Alex de la Iglesía nos presentó El día de la Bestia y tras él llegaron otros con ideas distintas de entender estos géneros como Alejandro Amenábar con Abre los Ojos (1997); Jaume Balagueró con Los sin nombre (1999); Mateo Gil con Nadie conoce a nadie (1999).
Como culminación tenemos la creación de, la ya desaparecida, Fantastic Factory dirigida por Julio Fernández y Brian Yuzna. Fue un buen intento por crear una productora dedicada al cine de terror y ciencia ficción en España con colaboraciones del extranjero y gracias a ella tenemos productos como Darkness (2002) de Jaume Balagueró, Beyond Re-animator (2003) de Brian Yuzna y Bajo aguas tranquilas (2006).
Lo que queda claro es que el espíritu de esas películas de los 60, los 70 o los 80 ha perdurado en los nuevos realizadores. Todos sentimos cierta añoranza de esas producciones que contaban con más espíritu que medios. Gracias a ellos hemos ido creciendo y está claro que los resultados son inmejorables. Las producciones españolas han sabido asimilar los requisitos mínimos de estos géneros y además hemos dotado de originalidad a nuestros productos y están ofreciendo calidad al resto del planeta. Y eso es una gran noticia para todos.
Un saludo.
jueves, 24 de septiembre de 2009
LOS 40 MEJORES DIRECTORES DEL MUNDO SEGÚN THE GUARDIAN
No hace mucho The Guardian decidió publicar una lista con los 40 mejores directores del mundo en la actualidad. Este tipo de listados suelen traer cola y por eso os invitamos a comentarla. La lista es la siguiente y también os ofrecemos el enlace directo con The Guardian.
Lista:
1.- David Lynch
2.- Martin Scorsese
3.- Joel y Ethan Coen
4.-Steven Soderbergh
5.- Terrence Malick
6.- Abbas Kiarostami
7.- Errol Morris
8.- Hayao Miyazaki
9.- David Cronenberg
10.- Terence Davies
11.- Lucas Moodysson
12.- Lynne Ramsay
13.- Bela Tarr
14.-Wong Kar-Wai
15.- Pedro Almodóvar
16.- Todd Haynes
17.- Quentin Tarantino
18.- Tsai Ming-Liang
19.- Aki Kaurismaki
20.- Michael Winterbottom
21.- Paul Thomas Anderson
22.- Michael Haneke
23.- Walter Salles
24.- Alexander Payne
25.- Spike Jonze
26.- Aleksandr Sokurov
27.- Ang Lee
28.- Michael Moore
29.- Wes Anderson
30.- Takeshi Kitano
31.- Richard Linklater
32.- Gaspar Noé
33.- Pavel Pawlikowski
34.- David O Russell
35.- Larry y Andy Wachowski
36.- Samira Makhmalbaf
37.- Lars Von Trier
38.- Takhashi Miike
39.- David Fincher
40.- Gus Van Sant
Enlace: http://film.guardian.co.uk/features/page/0,11456,1082823,00.html
El debate está abierto.
Un saludo.
Lista:
1.- David Lynch
2.- Martin Scorsese
3.- Joel y Ethan Coen
4.-Steven Soderbergh
5.- Terrence Malick
6.- Abbas Kiarostami
7.- Errol Morris
8.- Hayao Miyazaki
9.- David Cronenberg
10.- Terence Davies
11.- Lucas Moodysson
12.- Lynne Ramsay
13.- Bela Tarr
14.-Wong Kar-Wai
15.- Pedro Almodóvar
16.- Todd Haynes
17.- Quentin Tarantino
18.- Tsai Ming-Liang
19.- Aki Kaurismaki
20.- Michael Winterbottom
21.- Paul Thomas Anderson
22.- Michael Haneke
23.- Walter Salles
24.- Alexander Payne
25.- Spike Jonze
26.- Aleksandr Sokurov
27.- Ang Lee
28.- Michael Moore
29.- Wes Anderson
30.- Takeshi Kitano
31.- Richard Linklater
32.- Gaspar Noé
33.- Pavel Pawlikowski
34.- David O Russell
35.- Larry y Andy Wachowski
36.- Samira Makhmalbaf
37.- Lars Von Trier
38.- Takhashi Miike
39.- David Fincher
40.- Gus Van Sant
Enlace: http://film.guardian.co.uk/features/page/0,11456,1082823,00.html
El debate está abierto.
Un saludo.
miércoles, 23 de septiembre de 2009
57 FESTIVAL DE CINE DE SAN SEBASTIÁN
Estamos todos de enhorabuena porque, un septiembre más, San Sebastián celebra su festival de cine. Estrellas, alfombra roja, sonrisas, fotógrafos, admiradores, periodistas y críticos de cine... todo en su conjunto da forma a uno de los espectáculos más esperados del año cinematográfico español.
Cincuenta y siete ediciones llevamos desde que diez empresarios donostiarras tuvieran la idea de crear un festival de cine para atraer gente a su ciudad allá por el año 1953. En sus orígenes sería un festival de cine hispaño pero pronto saltó al ruedo internacional. A través del duro trabajo de sus organizadores y del apoyo popular irá creciendo en importancia con los años hasta llegar al enorme éxito del que disfruta en nuestros días. Tenemos la suerte de contar con libros como 50 años de rodaje de Diego Galán para bucear dentro de las entrañas del festival a lo largo de 50 años y maravillarnos con los personajes que han pasado, con más o menos éxito, por su alfombra.
Este año veremos muchas películas y seguro que el jurado no lo tendrá nada fácil para decidir quién será el ganador de la Concha de Oro a la Mejor Película. El jurado de la Sección Oficial está compuesto por: Laurent Cantet (Presidente) director de Entre les murs o La clase (2008) como la conocemos aquí; Bon Joon-Ho director de The Host (2006); Daniel Giménez Cacho, actor de películas como La Mala educación (2004); Pilar López de Ayala, actriz de películas como Sólo quiero caminar (2008); John Madden, director de películas como Shakespeare in love (1998); Samira Makhmalbaf, directora de Two-legged horse (2007) y Leonor Silveira, actriz de películas como La Lettre (1998).
Hoy día 23 de septiembre Sir Ian McKellen recibe el Premio Donostia por su brillante carrera. Ya recibió en su día la Concha de Plata al mejor actor en 1998 por Dioses y Monstruos de Bill Condon.
Deseamos suerte a todos los participantes en la sección oficial del festival y esperamos que el público disfrute con todas las películas que se exhiben a lo largo de estos días.
Un saludo.
Cincuenta y siete ediciones llevamos desde que diez empresarios donostiarras tuvieran la idea de crear un festival de cine para atraer gente a su ciudad allá por el año 1953. En sus orígenes sería un festival de cine hispaño pero pronto saltó al ruedo internacional. A través del duro trabajo de sus organizadores y del apoyo popular irá creciendo en importancia con los años hasta llegar al enorme éxito del que disfruta en nuestros días. Tenemos la suerte de contar con libros como 50 años de rodaje de Diego Galán para bucear dentro de las entrañas del festival a lo largo de 50 años y maravillarnos con los personajes que han pasado, con más o menos éxito, por su alfombra.
Este año veremos muchas películas y seguro que el jurado no lo tendrá nada fácil para decidir quién será el ganador de la Concha de Oro a la Mejor Película. El jurado de la Sección Oficial está compuesto por: Laurent Cantet (Presidente) director de Entre les murs o La clase (2008) como la conocemos aquí; Bon Joon-Ho director de The Host (2006); Daniel Giménez Cacho, actor de películas como La Mala educación (2004); Pilar López de Ayala, actriz de películas como Sólo quiero caminar (2008); John Madden, director de películas como Shakespeare in love (1998); Samira Makhmalbaf, directora de Two-legged horse (2007) y Leonor Silveira, actriz de películas como La Lettre (1998).
Hoy día 23 de septiembre Sir Ian McKellen recibe el Premio Donostia por su brillante carrera. Ya recibió en su día la Concha de Plata al mejor actor en 1998 por Dioses y Monstruos de Bill Condon.
Deseamos suerte a todos los participantes en la sección oficial del festival y esperamos que el público disfrute con todas las películas que se exhiben a lo largo de estos días.
Un saludo.
miércoles, 26 de agosto de 2009
TERROR Y HACER CINE CON NUESTROS MIEDOS
Ya está aquí para nuestro disfrute la nueva película de Lars Von Trier, Antichrist. No vamos entrar en ella porque bastante se ha hablado ya y más que se hablará. Polémicas y críticas al margen hay que decir que se trata de una película de terror, sencillamente, que no es poco. Es una posibilidad para ver una nueva vuelta de tuerca más de un género que siempre está en un segundo plano, pero que nos ha dado alguno de los momentos más electrizantes del cine en los últimos 30 años, e incluso desde antes porque todavía impresiona ver Nosferatu (1922) de F. W. Murnau. Hablar de su valor o de su peso dentro del séptimo arte no tiene mayor sentido porque algo tendrá cuando personajes del tamaño de Lars Von Trier o Stanley Kubrick han dejado su huella en él. Además ha creado sus propias figuras como George A. Romero, Night of the living dead (1968); Dario Argento, Inferno (1980); Wes Craven, The last house on the left (1972); John Carpenter, Halloween (1978); asi como, Takashi Miike, Odishon (1999) M. Night Shyamalan, The Sixth sense (1999)... Todos ellos han jugado con nuestros miedos y han combiando todas las posibilidades fílmicas posibles para captarnos y adentrarnos en sus proyectos. Utilizan todos los trucajes posibles para hacernos saltar de la butaca. Unos optan por los efectos especiales y golpes visuales, otros prefieren moverse por los terrenos pantanosos de la psicología jugando con nuestros miedos, las hay de una limpieza visual impecable y también con imágenes explícitas y sangrantes. La temática varía desde los clásicos vampiros, zombies, monstruos diversos venidos del más allá, asesinos en serie, exorcismos, un vecino perturbado...explotando un filón que no deja de cansar a los espectadores sufridores que pagan su dinero para dejar que el corazón se les acelere, y que esperan ansiosos su dosis de miedo. Aquí está parte de la genialidad del terror, que pagamos para pasarlo mal, y la película que más nos haga sufrir es por la que de verdad merece la pena gastar unos pocos euros.
¿Cúal ha sido la mejor? ¿Cuál nos ha dejado petrificados? ¿Cuál nos ha impactado más? Es una cuestión muy seria y que no tiene fácil respuesta. Unos votarán por The Exorcist (1973) de William Friedkin o por The Shining (1980) de Kubrick como grandes clásicos del género. La lista nunca debería cerrarse, por eso a través de vuestros comentarios nos gustaría que dejarais vuestras propuestas sobre cuál o cuáles son algunas de las mejores películas de terror de la historia del cine.
Un saludo.
¿Cúal ha sido la mejor? ¿Cuál nos ha dejado petrificados? ¿Cuál nos ha impactado más? Es una cuestión muy seria y que no tiene fácil respuesta. Unos votarán por The Exorcist (1973) de William Friedkin o por The Shining (1980) de Kubrick como grandes clásicos del género. La lista nunca debería cerrarse, por eso a través de vuestros comentarios nos gustaría que dejarais vuestras propuestas sobre cuál o cuáles son algunas de las mejores películas de terror de la historia del cine.
Un saludo.
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